Alteraciones del ciclo del sueño y trastornos emocionales
Una de las primeras señales de alerta es el insomnio, donde la rumiación sobre pendientes impide un descanso reparador. Si esta falta de sueño se combina con una tristeza persistente, el riesgo de desarrollar trastornos emocionales graves aumenta. En casos agudos, la respuesta fisiológica puede escalar hasta presentarse ataques de pánico o el desarrollo de fobias específicas ante situaciones que antes resultaban cotidianas.


