Síntomas físicos y emocionales del proceso
Durante las primeras etapas, es habitual experimentar insomnio persistente y niveles elevados de estrés debido a la carga de adrenalina y cortisol que genera el impacto. Si estas reacciones no se canalizan, pueden derivar en ataques de pánico o fobias sociales, donde la persona evita entornos que le recuerden su pérdida o situaciones que demanden una energía emocional que siente no tener.


